Instituto le ganó a Talleres un clásico picante y es más puntero que nunca

La Gloria se impuso por 3-1, sigue sumando de local y es líder en soledad en la Zona A. El Matador se quedó con uno menos por la roja a Álvarez Martínez.

Instituto ganó un duelo regional con mucha historia -la séptima victoria en diez partidos- y no solo es el puntero de la Zona A; se está clasificando a la Copa Sudamericana y sueña con la Libertadores. Talleres se quedó muy pronto con uno menos y ratificó su mal momento. Está penúltimo y fuera de todas las competencias con derrotas a cuestas. Y encima se le viene el clásico con Belgrano.

Eso sí, más allá del buen rendimiento de la Gloria, que justificó la victoria a partir de su superioridad colectiva, el análisis tiene que incluir dos jugadas bisagras: Alex Luna debió haber sido expulsado a los 26 minutos del primer tiempo, cuando el choque estaba 0 a 0. Sin embargo, el que terminó con uno menos fue Talleres producto de la correcta tarjeta roja que recibió Agustín Alvarez Martínez.

El capítulo inicial ofreció rispideces, infracciones, polémicas, apenas una jugada que pudo terminar en gol y una expulsión. De fútbol hubo poco y nada, está claro. Eso sí, fue algo más peligroso el 3-4-3 de Diego Flores que el 3-5-2 de Omar De Felippe.

Hubo dos situaciones que protestaron los jugadores de Talleres. Primero, un manotazo de Diego Sosa a Alvarez Martínez, pero la que seguro ameritaba un llamado desde el VAR fue el codazo de Luna sobre Valentín Fascendini. Para Darío Herrera solo correspondió una amarilla. Y Héctor Paletta, por lo visto, coincidió con su criterio porque no se comunicó desde Ezeiza, donde funciona la cabina VOR (Video Office Room).

El partido se puso caliente. Hubo 13 faltas, todo fue muy cortado y se lastimaron poco. En ese contexto, Instituto buscó el desequilibrio por las bandas. Especialmente, por la derecha, donde se filtró permanentemente Jeremías Lázaro. Fue el extremo el que metió un centro desde un desborde que Luna cabeceó a quemarropa y encontró una notable respuesta de Ezequiel Unsain.

Talleres no podía contener, pero Instituto no lograba llegar bien pisado al área visitante, con la excepción del mencionado cabezazo de Luna. Y en el epílogo de los primeros cuarenta y cinco minuto, hubo un forcejeo entre Fernando Alarcón y Alvarez Martínez que pasó inadvertido para el árbitro pero no para el VAR. Hubo un empujón del capitán de la Gloria y una agresión del delantero uruguayo, que le tiró un frentazo.

Paletta convocó a Herrera y después de una exhaustiva revisión, amonestó al jugador local y expulsó al visitante. Hubo protestas al por mayor. No por la decisión de echar a Alvarez Martínez, sino por la jugada de Luna, que también debió haber visto la tarjeta roja.

En el segundo tiempo, los técnicos movieron sus bancos. Flores cambió de “9” con el ingreso de Facundo Suárez y la salida de Matías Tissera. De Felippe buscó otro volante de juego, algo más posicional, con Matías Galarza en reemplazo de Franco Cristaldo. Pero, lógicamente, el juego se volcó en el campo visitante.

Y Giuliano Cerato avisó que podía ser su noche. De entrada metió un zurdazo que tapó Unsain. Y enseguida, después de un tiro cruzado y apenas alto de Rick que pareció un espasmo, llegó el gol. A la salida de un córner corto, llegó el centro de Lázaro, un rechazo, la bajó Suárez y Cerato metió un derechazo cruzado, inatajable.

Y al ratito, llegó el segundo. Fue a partir de un tiro libre de Luna con una insólita barrera de un hombre -porque se corrió Fattori- y el roce de Alarcón para descolocar a Unsain. Los árbitros se lo dieron al capitán de Instituto, que lo gritó como propio.

Hubo otro codazo de Luna, esta vez a Román Riquelme. Y ya estaba amonestado. Herrera dejó correr. Tan alevoso fue que unos minutos después, Flores ordenó su salida. Jugó regalado el “10”. A De Felippe le respondieron rápido las siguientes modificaciones. Sobre todo, Valentín Depietri y Alexandro Maidana que, con la asistencia de Matías Catalán, fueron clave. Sobre todo el lateral que cabeceó por sorpresa tras el centro del chileno y descontó.

Pero, claro, con Talleres diezmado e Instituto hambriento de gol, volvió a aumentar la diferencia. Fue a partir de un pase de Sosa, un desborde de Lázaro y lo que era un centro atrás terminó en una pinball entre Catalán y Unsain. Los árbitros le dieron el gol en contra al arquero.

Instituto llegó más veces. Le faltó algo de puntería al propio Lázaro y Jonás Acevedo. Pero terminó confirmando que es uno de los mejores equipos del Torneo Clausura, aun entre las polémicas que lo acompañan. A los hinchas poco les importó y festejaron con todo desde las tribunas.

"¿Darío Herrera? Es un crack, lo dejamos ahí", ironizó De Felippe en una conferencia de prensa caliente. "Entiendo cómo es el torneo, entiendo todo, me callo la boca y me hago el boludo, pero entiendo cómo es esto. No digo más nada, soy el responsable", respondió el técnico de la T, con una bronca inocultable.